martes, 20 de noviembre de 2012

CUENTO TESORO


EL ORIGEN DEL ARCO  IRIS.  La Cometa de los Cuentos.

Erase que se era un tiempo en que las plantas, los animales y los humanos estaban muy contentos con el sol, éste brillaba en el cielo azul y con sus rayos acariciaba a todos en la tierra.

Una nube, envidiosa del cariño que la gente le tenía al sol, se quejaba continuamente y decía: - ¡Estoy harta! No hago más que mojarlos y todos están a hablar del sol, de mí, nada de nada.

Así fue como un día en el que, como tantos otros, los humanos, las plantas y los animales estaban a gozar del calor del sol, cuando la nube se plantó delante y dijo: - ¡Se acabó! De ahora en adelante ya no serás tú el más importante, te voy a tapar y nunca más podrás ver la tierra. Por más que el sol le suplicó, la nube no le hizo caso. Las plantas fueron perdiendo su color y animales y humanos se estaban muriendo de frío.

Un día una niña ideó un plan y habló con la nube: - ¡Nube, mira que eres bonita! A mí me gustas más que el sol, cada vez que la niña le decía algo bonito a la nube, ésta se ponía más y más gorda con su vanidad, de manera que cuando la niña le dijo a la nube que no se creía que ella diera la lluvia, ésta no se lo pensó dos veces y comenzó a hacerla.

Y cuanto más llovía, más pequeña se iba haciendo, más pequeña, más pequeña...De esta manera el sol comenzó a asomar por detrás. Primero un rayo, luego otro, y otro, y otro...Con la magia del sol y la nube, juntas, surgió el arco iris.

Desde entonces las nubes y el sol son amigas y cuando se juntan nos regalan un arco iris.


Y colorín Colorado… 

miércoles, 7 de noviembre de 2012

CUENTO LANUDO




Nació sólo con tres pelos. - ¿Tres pelos? - ¡Tres pelos!

Y tenía tanto frío que, balándole a la luna (beee, beee), pidió un gran deseo: un enorme abrigo de lana rizada.

Pasó un día, tres, una semana,... La primavera, el verano,.... Y cuando llegó el otoño se encontró un chaleco hecho con millones de rizos y bucles. Y era de su talla.

Como empezaba a refrescar, se lo puso. Le quedaba formidable. Y conforme pasaba el tiempo y se adentraba en el invierno, a aquel chaleco, que era mágico, le fueron creciendo los pelos, los rizos, los tirabuzones, hasta cubrir todo su cuerpo.

La ovejita pasó el invierno recorriendo el monte, calentita, calentita. Pero cuando entró la primavera comenzó a sudar. - Este abrigo da mucho calor – se dijo -, tendré que ir al peluquero para que me lo corte un poco.

El peluquero le dijo que él no sabía cortar abrigos mágicos, que mejor fuera a decírselo al pastor, que tenía experiencia en este tipo de asuntos. Y el pastor, cuando la vio llegar con su abrigo peludo, se puso tan contento.

- Tu abrigo también es mágico para mi, ovejita – le aseguró con cariño – A ti te dará calor cada invierno y a mi dinerito, porque pasaré todo el verano tejiendo jerseys con tu lana y los venderé en las épocas de frío.

Desde entonces, la ovejita y el pastor se hicieron tan buenos amigos que no saben vivir el uno sin el otro. Así que, además de ganar un abrigo, la oveja ganó un amigo con el que compartir aquel regalo mágico.


Y Colorín Colorado  

lunes, 29 de octubre de 2012

CUENTO SOMBREADO


EL HADA Y LA SOMBRA.  Tomado de la red. Autora Isabel. 22 octubre 2009

Hace muchísimo tiempo, en épocas de hadas y duendes, cuando los hombres no poblaban la tierra, existía un lago misterioso, custodiado por un hada justa y generosa.

El hada del lago era tan bondadosa que sus súbditos gozaban con servirle. Fue por eso, que cuando los seres malvados amenazaron los bosques y el lago, muchos siervos se unieron al hada para acompañarla en un peligroso viaje en busca de la piedra de cristal, que era la única salvación que tenía su reino.
El hada advirtió a sus seguidores que les esperaba un terrible viaje a través de los pantanos, ríos y desiertos. Entendía que sería muy difícil soportar todo el viaje, pero sus súbditos aceptaron y prometieron acompañarla hasta el final.

Partieron el hada con cincuenta vasallos leales y el camino fue mucho peor de lo que había anticipado. Debieron enfrentar temibles bestias, pasar hambre y sed en el desierto, caminar día y noche sin rumbo certero. Fueron tantas las adversidades, que muchos se desanimaron y abandonaron al hada a mitad del camino. Todos excepto uno, que continuó solo junto al hada. No era el más valiente, ni el más listo, ni el mejor guerrero, pero continuó su marcha hasta el final. El joven se llamaba Sombra.

Cuando el hada le preguntaba, por qué no había desistido como el resto. Sombra le respondía siempre igual: - Prometí acompañaros a pesar de las dificultades y no desistiré ahora, sólo porque resultó ser más duro de lo que pensaba.

Gracias a la ayuda de Sombra, el hada pudo encontrar la piedra de cristal. Pero estaba custodiada por un monstruo que no estaba dispuesto a entregarla. Por eso, Sombra se ofreció a cambio de la piedra, como último gesto de lealtad. Se quedó a servir al guardián de la piedra por el resto de sus días.

La magia de la piedra de cristal ayudó al hada a volver al lago y a expulsar a los seres malvados que lo dominaban. Pero cada noche, el hada lloraba la ausencia de su fiel Sombra, porque de aquel compromiso de amistad, había surgido un amor más fuerte que cualquiera.

Para recordar a su amado y honrar su lealtad y compromiso, el hada regaló a cada ser de la tierra, su propia sombra, que los acompañaba durante el día. Pero al llegar la noche, todas las sombras regresaban al lago para consolar la tristeza del hada del lago.

Y  Colorín Colorado

miércoles, 17 de octubre de 2012

CUENTO CON BRISA


LA NUBE Y EL VIENTO. La red  Cuentos Infantiles cortos.

La nube Claudia se encontraba muy feliz y contenta porque estaba junto con su amigo el sol. Hacia un día espléndido y los pajarillos cantaban una y otra vez sin parar.

De repente, el viento empezó a soplar y la pobre nubecilla Claudia, no podía parar de moverse, porque el viento le empujaba de un lado a otro.

Entonces, Claudia le dijo al viento: “¿por qué soplas tan fuerte?”

Y el viento contestó: “porque tengo que ayudar a las semillas de las plantas a viajar de un lado para otro, para que así, nazcan nuevas plantas. Y también gracias a mí, los molinillos de viento se mueven y los hombres obtienen así la electricidad.”

Entonces Claudia, la nube, entendió que aunque durante un rato no pudiera dejar de moverse por el soplido del viento, era para ayudar a los demás.

Y  Colorín Colorado

domingo, 7 de octubre de 2012

CUENTO GRILLERO


EL VIAJE DE LOS GRILLOS.  Autor: Inés de Cuevas

Una tarde de mucho sol y calor, los grillos salieron de paseo por los rastrojos que bordean el pie de monte de Cerro Grande. Ellos querían pasar la noche bien lejos, en un lugar fresco, y olvidarse de una vez por todas, del ruiiiii-ruiiiii-ruiiiii de sus violines. Así, que caminaron y caminaron sin descanso por los hilos delgados del atardecer, que, como láminas de cobre, se arremolinaban al pie de los árboles.

Al tropezar con un bosque poblado de apamates, Grillo Sabio oteó fijamente el terreno, observó cuidadosamente cada rincón; luego, dirigiéndose a los otros grillos, les dijo: "Aquí pasaremos la noche porque este es el mejor sitio para descansar. Desde esos árboles que ven ahí, observaremos cómo se columpia el rocío en los granados y cómo acuna la araña el sueño de otros insectos en su colcha de soles.... Además, veremos el lucero del alba antes de que aclare el día". Dicho esto, guardó silencio....... largo y profundo silencio....Como si hubiera enmudecido para siempre.

Esa noche, las horas caminaron perezosamente y, cuando rompió la mañana, un viento ensordecedor se coló como una tromba por las cortinas silvestres. Entonces, Grillo Sabio -que no se equivocaba- y que todo lo escuchaba con un oído extraordinario de buen músico, dijo, curiosamente: ¿"Oyen...?, esa es la sonata de las chicharras, ¡recojan sus violines y permanezcan Callados....totalmente callados! Que desde este momento en adelante, no suene una sola nota de violín trasnochado". Al escuchar la orden, los grillos obedecieron y, de repente, una música que nadie sabe de dónde venía, se ensartó en las ramas de los árboles..... Era la aurora que comenzaba a entonar:

En las posadas de día
el viento canta sus nanas
y las estrellas se asoman
para mirar la mañana

Los grillos duermen la siesta
sobre una fronda lejana
mientras corren sus cortinas
las ventanillas del alba







Cuando terminó la canción de la aurora, todos quedaron boquiabiertos....

El cielo se había llenado de aureolas fosforescentes y acelofanadas. Entonces, los grillos, que eran tan inteligentes como Grillo Sabio, comprendieron que había llegado la hora de cobijarse en su casita de hojas, para esperar un nuevo amanecer al pie de los apamates.


Desde esa mañana, los grillos pasaron muy felices sus horas, a pesar de que solamente escuchaban el ruiiii-ruiiii-ruiiii de sus violines.

Y Colorín Colorado…

viernes, 28 de septiembre de 2012

CUENTO BALLENATO


EL REINO DE LAS BALLENAS.  Pancho Aquino

Cuenta la leyenda que en un lugar lejano e inaccesible vivía la manada de ballenas más grande del mundo. Como todas las ballenas, nadaban y cazaban en mar abierto, pero su refugio secreto estaba en el centro de un círculo de islas, que tenía una única salida al mar. En su interior las aguas se mantenían serenas y eran ideales para el descanso y el cuidado de las crías. Dentro del grupo había un ballenato que, a pesar de su juventud. se destacaba por su valentía y destreza. Con inteligencia y picardía era capaz de resolver los problemas más difíciles y salir siempre triunfante. Era el mejor nadador, el que saltaba más alto y el más divertido.

Los mayores lo querían y respetaban. La manada vivía en paz y armonía hasta el día en que un delfín amigo trajo una noticia aterradora: un barco ballenero exploraba la zona, siguiendo la leyenda del reino de las ballenas, estaba anclado a unas pocas millas y habían enviado un bote en busca de la manada. Nerviosas y asustadas, las ballenas más viejas quisieron salir al mar abierto para sacrificarse, otras propusieron abandonar el lugar y alejarse hacia zonas más frías, todas hablaban al mismo tiempo, sin ponerse de acuerdo, entonces el joven ballenato dijo con fuerza: "No tengan miedo y no se muevan de aquí. Volveré pronto y todo seguirá como hasta hoy”. 

Dicho esto tomó la salida a gran velocidad y al avistar el bote de los cazadores hizo una pirueta en el aire para que lo vieran. Los hombres entusiasmados comenzaron a seguirlo, seguros de que los guiaría hasta al refugio escondido.

Pero el ballenato tenía otros planes. Jugando y saltando los fue llevando por otro camino, internándose en una zona de peligrosos arrecifes, donde el bote no tardó en naufragar.
Gracias a los salvavidas los pescadores flotaban en las heladas aguas pero estaban seguros de que su fin estaba próximo, cuando el ballenato se les acercó y les permitió que subieran a su lomo y nadando cuidadosamente los llevó de regreso al barco.

Era casi de noche cuando llegaron. Desde la cubierta los compañeros aplaudían el regreso, incrédulos ante el rescate de la ballena salvadora. Entonces el ballenato se sumergió y desapareció en las profundidades del mar.

Un tiempo después volvió el delfín trayendo noticias: los cazadores rescatados habían informado que no se avistaban ballenas en la zona, que los arrecifes hacían imposible la navegación y que estaban convencidos de que la leyenda del refugio secreto no era más que un cuento. Dijeron también que las ballenas eran los animales más buenos y cariñosos que habían conocido y que jamás volverían a cazarlas.

Así fue que nunca más hombre alguno se acercó al reino de las ballenas, que siguen viviendo felices, en su mundo de paz y armonía.

Y Colorín Colorado

lunes, 3 de septiembre de 2012

CUENTO BAÑADOR


EL CRÁTER DE LA ESPONJA, EL PATITO Y EL JABÓN. Kike el duende, escritor español. Cuentos infantiles. Extraído de libro “Desde los cráteres a la luna”

¿Qué nos puede gustar a los niños más que jugar en el agua? Pues jugar en el agua con la esponja, el patito y el jabón. Todas las noches me viene a buscar, sobre las nueve, la tortuga Tranquila. Me tiene preparado en el lago de la Tranquilidad el baño más fantástico y gracioso. Gracioso el oso de espuma que me invita a pasar, a esconderme en una bola de cristal llena de burbujas.

En ella ruedo camino abajo hasta llegar al lugar donde me espera, como todos los días, el baño. A las nueve en punto, como os dije, cuatro estrellas de la galaxia Andrómeda se acercan e iluminan todo este cráter, el que voy a llamar el cráter de la Esponja, el Patito y el Jabón.

Se deslizan estas estrellas muy suavemente sobre el cielo haciendo dibujitos para que yo los vea mientras me baño. Una escalera de césped está en la entrada, me dice Tranquila que baje a su lago. Tan solo tiene tres peldaños, tres anchos y gigantescos peldaños. En el primero hay una puerta, un letrero que pone “pasa” y, claro, paso.

Es la habitación de las esponjas, la madre esponja me lleva a un jardín donde juegan cientos de esponjas de todos los colores. La mamá esponja me dice que escoja una para mi baño, también me dice que cuando vaya al lago de la Tranquilidad que entre aquí y que elija la esponja que más me guste, siempre una distinta para que no tengan celos entre ellas.
En esta ocasión me inclino por una verde con forma de cangrejo, huele a menta y es suave como el terciopelo. Cuando cojo la esponja me doy cuenta de que se mueve, que está viva. Le pregunto cosas y me contesta. Bajamos las tres, Tranquila, la esponja y yo, al segundo escalón y veo otra puerta, también paso.
Aquí tan solo hay un pequeño patito de color amarillo melón, en cuanto me ve me da dos besos y se sube a mi mano. Me dice que le cante una canción. Con la esponja en una mano y el patito en la otra, bajo al tercer escalón, abro esta tercera puerta y me espera una tarta de jabón. Está cortada en cientos de trozos triangulares, de multitud de colores y olores.

Cojo un trozo amarillo olor a limón. Con la esponja, el patito y el jabón, me voy del tercer escalón, no sé como hago pero ya me encuentro toda desnudita en el lago. Las cuatro estrellas que me iluminan se acercan a la cocina y Luna descansa sentada en una esquina, Tranquila me hace la cena y yo pienso por qué no se baña conmigo, que pena.

Me dice Luna que lo importante del baño es: Chopf chopf Chapoteo en el agua, el jabón en la esponja se sienta y despacito, con uno o dos dedos, las dos cosas se mezclan. Chopf chopf  Con movimientos circulares, se frota la esponja, verde olor a menta, contra mi cuerpo, y no importa que tenga lunares. Chopf chopf El agua templada y flotando mucha espuma, la pongo en el pelo y también en la nariz, me cubro las manos y me sumerjo en un tris. Chopf chopof 

Para jugar, el patito, da muchas vueltas y cuando lo miro se queda quietito. Cuidado con los ojos, con los oídos y la nariz, que no entre el jabón porque no debe engañarnos que sea un trozo de tarta amarillo olor limón. Dejar que la esponja se esconda entre los dedos de los pies, debajo de los brazos y detrás de las orejas también. -Es hora de salir – me dice Tranquila, – y casi más importante que el baño es, te lo digo con cuidado:

El secado. Las estrellas se marchan y se acerca una toalla, me seca muy despacio de la cabeza a los pies, me pongo a hacer el pino y veo el mundo al revés. Unas zapatillas siempre a la salida y una bata, si puede ser, sabor a nata. El pelo bien seco para cuidar la garganta y, si vamos ya para cama, a esconderse bajo la manta.

Y Colorín Colorado ….