viernes, 13 de noviembre de 2009

Cuento para noctambulos


La Bella Durmiente tenía insomnio. Rocío Sanz - Costa Rica

¡Qué tragedia!

Tú recordarás el cuento de la Bella Durmiente: la maldición del hada mala y cómo la princesa se pincha el dedo con un huso de hilar y cae como muerta. Recordarás que interviene el hada buena y modifica el hechizo:

–La princesa no morirá. Dormirá por cien años y entonces vendrá un príncipe a despertarla.

También te acordarás que todo el palacio se duerme y crece un espeso bosque a su alrededor.

Todo había salido bien hasta ese momento. Dormían ya el rey y la reina, los perros y los canarios, las damas y los caballeros, los guardias y los lacayos. Dormían el fuego en la chimenea y el agua de la fuente, pero la protagonista del cuento, la mismísima Bella Durmiente, ¡tenía insomnio y no se podía dormir!

El hada madrina no sabía qué hacer. En todo aquel palacio dormido sólo velaba el aya anciana que había criado a la princesa y había venido a vigilar su sueño. ¡Pero no había tal sueño! La Bella Durmiente padecía insomnio.

El hada agitaba en vano su varita mágica: la princesa no se dormía. Se paseaba con el aya por los salones dormidos, pero no le llegaba el sueño.

–¡Esto no es posible! –se quejó la anciana, fatigada de caminar–. ¡La Bella Durmiente no puede pasar cien años despierta!

–¡Estaré hecha una ruina cuando aparezca el príncipe! –clamó la pobre princesa–. Hada madrina, ¡tienes que hacer algo!

El hada se quedó pensativa un momento. Luego exclamó:

–¡Ya sé! Pediré prestada la manzana de Blancanieves. La morderás y caerás como dormida. Contrataremos a los siete enanos: ellos te fabricarán un precioso ataúd de cristal para que te encuentre el príncipe.

–¡Nooo! –protestó la princesa–. ¡Yo no quiero al príncipe de Blancanieves, ella se pondría celosa! Yo quiero a mi propio príncipe. ¡Este es MI cuento! –sollozaba.

–Podríamos cambiarle el nombre... –meditó el hada–. Ponerle... "La Bella Insomne del Bosque"... Pero significaría mucho trabajo extra –recapacitó–. Habría que irse al siglo dieciocho y cambiar el texto original, contratar otras seis hadas madrinas, una bruja especial, ¡el sindicato de brujas protestaría por las horas extras! Y con la inflación –terminó diciendo el hada– el costo sería prohibitivo.

–¡Además –clamó la princesa– los niños me conocen como la Bella Durmiente y no es justo que me cambies el nombre! ¡Ay, madrina! ¿Qué voy a hacer durante cien años despierta y sola?

–Podrías escribir un libro de soledad... –sugirió el aya.

–¡Ya está escrito! –exclamó la pobre Bella Despierta, y se echó a llorar.

Los niños escucharon su llanto.

Los niños solos oyeron los sollozos de aquella pobre muchacha y decidieron ayudarla.

Vinieron de todas partes y le contaron cuentos para entretener su vigilia.

Cada niño y cada niña inventó un cuento sobre el insomnio de la Bella Durmiente. ¡Hay tanto que hacer en cien años!: cosas útiles y bellas, juegos y viajes, libros, fantasías y realidades.

La Bella Durmiente jugó con los niños y los cien años se le pasaron en un suspiro.

Cuando, al fin, llegó el príncipe, se sorprendió de encontrarla despierta y fresca como una niña. ¡Hasta el aya se había conservado fresca!

El palacio despertó, como en el cuento original, y las bodas del príncipe y la princesa se celebraron con gran pompa y alegría. Ninguno de los dormidos supo nunca del insomnio de la Bella Durmiente.

Pero tú sí sabes el secreto y, cuando quieras, puedes inventar un cuento para consolar a la Bella Durmiente cuando no pueda dormir. Y colorin colorado...

Y así desperto la princesa y toda la corte en el cuento original

Hay personajes de todos los colores y los niños ya no se extrañan de que el protagonista pueda ser niña



jueves, 5 de noviembre de 2009

CUENTO FUSIÓN


Caperucita y los tres cerditos y el lobo.
Actualmente la fusión y re encauche están de moda, y esta fusión, de caperucita roja con los 3 cerditos y el lobo, me impactó, la verdad es toda una fusión, me gusta compartirla porque además recrea la memoria de cada cuento en un paisaje ideal, común de alguna manera para los dos cuentos, y tiene un personaje actor de los dos cuentos, el lobo, con un final inesperado!!!.
Y colorin colorado....

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Cuento de Hadas



ÁNGEL Y EL HADA
Era una vez un reino llamado Mar Azul, estaba en una gran isla rodeada de un mar casi inexplicable, su belleza era inigualable, los delfines danzaban por la mañana y por la tarde los bancos de peces saltaban formando pequeños arco iris. En sus bosques las hadas iluminaban sus senderos llenando de magia todo lo que a su paso estuviera. Mar Azul estaba gobernado por un rey cuya bondad, sabiduría, dedicación y amor era infinito. La gente de su reino vivía feliz, excepto una sola persona, el hijo del rey, aunque el rey y su pueblo le daban todo para que sea feliz, el príncipe no lo era. Se decía que se lo veía caminar todas las mañanas por las playas y se sentaba en la costa a admirar aquellos delfines y su hermoso mar, nunca se desprendía una sonrisa en su rostro, en sus ojos se veía su tristeza, en sus gestos se notaba su dolor. Una mañana en medio del mar el príncipe vio una embarcación que se acercaba, lentamente se divisaba como crecía en el horizonte. Pronto corrió a avisar a su padre de lo que pasaba. EL pueblo, el rey y el príncipe se dirigieron hacia la costa para recibir a esta embarcación. Pronto ancló en su costa y un bote que a la lejanía era abordado, se dirigió velozmente hacia la costa. Todos estaban ansiosos de curiosidad, en es momento los ojos del príncipe cambiaron brutalmente, tomaron un brillo hermoso. Había visto a una dama en medio de los demás tripulantes en ese bote, era una mujer verdaderamente hermosa, sus ojos eran como dos esmeraldas, sus cabellos suaves al viento le hicieron sentir al príncipe una sensación casi inexplicable, una sensación que jamás había sentido. Pronto recibieron a los extranjeros, estaban de paso en busca de provisiones, ya que tenían un muy largo viaje a un continente, cual su nombre jamás recordaría. Los extranjeros se hospedaron en el castillo, la alegría del príncipe pronto se reconoció entre los sirvientes y el rey. El rey pronto organizó una fiesta muy especial y se lo comunicó a su hijo. Quizás esa fiesta sería la más grande que se organizara en su reino. Esa noche todos los habitantes de Mar Azul se acercaron, estaban todos invitados, las hadas salieron de sus bosques para ver la gran ocasión, las estrellas brillaban como nunca, la luna daba su hermoso esplendor sobre las colinas de aquel castillo, en sus jardines las luciérnagas no dejaban de resplandecer. Llegó el momento del gran banquete, ahí estaba el príncipe con su traje real cuyos bordados estaban hechos de oro y plata. La dama vestía con un hermoso vestido bordado con perlas. Dicen que el príncipe y la dama no quisieron comer nada, solo estaban observándose y llegó la hora del baile real. El príncipe se acercó suavemente y galantemente invito a la dama a bailar, ella aceptó ya que estaba más impaciente que aquel príncipe. Bailaron toda la noche, en momentos parecían que ellos estaban solos y sus corazones latían juntos, solo la dama y el príncipe unidos en aquel baile. Salieron al patio real y en medio de aquella noche inolvidable sus miradas se cruzaron y existió solo ese momento, los corazones se pararon, en su mirada sus almas se unieron, y de los labios de aquella dama salieron las palabras más dulces que nunca el príncipe había escuchado, las hadas que presenciaron el momento supieron que aquellas palabras eran un poema, el príncipe sintió un calor gigante como una llama en su corazón y la abrazó fuertemente y la besó, sus almas brillaban más que nunca. Había nacido el amor. Al amanecer seguían juntos no podían separarse, el príncipe le mostraba la belleza de su reino, pero a pesar de todo, él sabía que ella debía partir junto con aquellos extranjeros. Surgió el momento de la partida, él no quería dejar a su amada, aunque le dejo libre su camino, pocas fueron sus palabras, solo dijo que la amaba y cuando el príncipe cerró sus ojos, se escuchó una voz dulce que le decía: Me quedaré por siempre, quisiera vivir a tu lado toda mi vida!!!. El príncipe sintió el amor, el rey sabía que la vida de su hijo había cambiado y su pueblo era muy feliz, que todo cambiaría en Mar Azul, ahora todos eran felices. Ellos vivían todos los momentos juntos, le daba todo lo que tenía y ella no lo dejaba de sorprender con sus poemas, paseaban por los bosques todos lo días, las hadas los observaban y sentían su amor, tanto que la magia de aquel bosque era grandiosa. Pero un día el rey enfermó y el príncipe tuvo que ocuparse de las tareas reales, aunque el sabía hacerlas bien, no tenía el tiempo que tenía antes para estar con su amada. Su amada caminaba sola por los bosques y playas, esperando ver a su príncipe que la pasaba metido en el castillo. A pesar de las bellezas de ese reino la felicidad se estaba apagando en el corazón en ella , pero el la amaba y sufría el tiempo que no estaba con su amada. Esa noche el príncipe organizó un banquete en honor a aquel rey, y notó en la mirada de su amada que no le prestaba atención, la mirada de ella pertenecía ahora a aquel visitante, pronto esa noche escucho de su amada unas palabras que al igual de dulces como aquellas que siempre recibía, anunciaban el final y su despedida. La sonrisa se borró en aquel príncipe, sus ojos se apagaban al igual que se inundaban de dolor, y en medio de una tormenta la vio partir. Su amada no estaba, su reino ya no le importó, la tristeza lo invadió su corazón y un trueno se escuchó de dolor, y aunque su padre seguía enfermo, no pareció importa Y el sentía que lo poco que estaban juntos, no existía esa pasión que un día comenzó. Un día en la playa, la dama divisó en el horizonte un barco, que se acercaba a la costa y como ya había pasado el pueblo y el príncipe se acercaron a recibirlo. Este barco a diferencia del otro estaba con ornamentas de oro puro, era el barco de un rey, quizás unos de los más ricos en el mundo, la mirada que había surgido una vez en un príncipe había surgido ahora en aquella dama, pronto los recibieron y ella sabía que el amor hacia su príncipe se había apagado hacía mucho tiempo. Caminaba todas las noches por los bosques con la mirada baja, jamás miraba el cielo, el mar, o todo lo que lo llenaba de ilusión en aquellos tiempos en que no conocía el amor, todo había desparecido. Una noche un hada lo vio sufrir, se llenó de tristeza, solo se acercó lentamente volando a su alrededor, pero el no subía su mirada, esa hada quería darle felicidad, ayudarlo, que saliera de aquel dolor. Así siguieron las noches y aunque el hada se le acercaba no parecía nunca escucharla. Pero al poco tiempo su padre falleció, el rey había muerto, el pueblo ya no era feliz, un dolor invadió aquel reino, el príncipe lloró por meses, pensando en que había perdido todo, a su amada y a su padre, y hasta su reino feliz. El hada siguió acompañando al príncipe, horas, días, meses, pero el príncipe un día desapareció!!!, nadie supo que pasó, muchos dijeron que fue en el acantilado, otros que desapareció en medio de aquel mar. La tristeza y el dolor que no era poca había crecido en aquel reino, el hada lloraba desconsoladamente al igual que su pueblo. Su alma como un rayo ascendió a los cielos, estaba ahí en las puertas del cielo indescriptibles de su belleza, miró hacia tras y pensaba en su reino y soñaba con su amada. De pronto un frío invadió esa alma y paralizado no quiso cruzar aquel portal, se arrodillo en aquellas nubes llorando por todo lo que le había pasado. Dicen que pronto las puertas se cerraron y ahí estaba su alma llorando y llorando, penándose por el pasado. En su reino se sintió el dolor del príncipe, sabían que él estaba ahí pensando en ellos. El hada miró hacia el cielo y dejó caer una lágrima, sentía también el dolor de aquel príncipe, que aunque jamás la escuchó, siempre tubo un afecto especial hacia él. Al poco tiempo, el alma de aquel príncipe se inundaba de dolor y tornaba en un color oscuro, tanto que parecía estar hecha de un negro azabache, y el dolor así como crecía en su alma, crecía en su reino. El hada pensaba solo en aquel príncipe, la magia del bosque se apagaba, y los delfines y peces ya no danzaban, Mar Azul desaparecía poco a poco. Después de mucho tiempo, el alma del príncipe recordaba esas dulces palabras que formaban aquellos poemas y descubrió que sus poemas llegaban a sentirse en su reino, la gente los sentía igual que su dolor, el hada los escuchaba y llenaba de amor su corazón. El príncipe se dio cuenta que su alma tornaba vida, solo tenía que decir lo que sentía, lo que salía de su alma. Un día el hada inspirada por esa fuerte atracción a esos poemas que rondaban en aquel reino, se dirigió al punto más alto de Mar Azul. Ahí miró hacia el cielo y sentía a su príncipe que estaba ahí y que casi podía tocarlo. El príncipe miró a aquella hada que lo miraba. Del hada se desprendieron lágrimas, y en aquella alma azabache, comenzó a transformarse, solo deseaba estar al lado del hada, y unas alas hermosas surgían del alma, se estaba transformando en un ángel. Dicen que dios estaba presenciando su atracción, y le dio aquellas alas. De pronto el hada quedo inmutada, viendo a aquel ángel descender de los cielos, al verse una explosión de luz ocurrió, unas palabras dulces que no eran tristes surgieron del ángel, al ver que aquel ángel le daba su amor puro, el hada se conmovió y sintió que aquel ángel era lo que siempre soñó, la magia del amor del hada lo cubrió. Él se acercó al hada y la cubrió entre sus alas, todo cambió, se vieron los delfines danzar, los peces saltar, el bosque renació y el reino empezó a vivir de vuelta la felicidad, aunque nadie sabía porqué, solo sentían que el dolor de aquel príncipe había terminado, él era libre!!. Aunque el ángel y el hada sabían que su amor era imposible ya que pertenecía a distintos mundos, ellos solo vivieron aquel momento. El ángel dicen que volvió al cielo, el hada está en aquellos bosques recordando a su ángel. Solo Dios sabe lo que pasó con aquel ángel, algunos dicen que Dios le dio un cuerpo y que está en aquel bosque amando a su hada. Y eso quizás sea verdad porque en aquel bosque se siguen escuchando los poemas del ángel por su verdadera amada, la que jamás lo abandonó, la que lo amó por siempre, la que le dio el verdadero amor, aquel amor que en principio no vio, pero ahí estaba a su lado.....Y colorin colorado........

CERTAMEN “CUENTOS INFANTILES/NAVIDEÑOS FERGUTSON”

martes, 3 de noviembre de 2009

Famoso protagonista .



RATONCITO PÉREZ. Autor desconocido.
Pepito Pérez era un pequeño ratoncito de ciudad. Vivía con su familia en un agujerito de la pared de un edificio. El agujero no era muy grande pero era muy cómodo, y allí no les faltaba la comida. Vivían junto a una panadería, por las noches él y su padre iban a coger harina y todo lo que encontraban para comer. Un día Pepito escuchó un gran alboroto en el piso de arriba. Y como ratón curioso que era trepó y trepó por las cañerías hasta llegar a la primera planta. Allí vió un montón de aparatos, sillones, flores, cuadros..., parecía que alguien se iba a instalar allí. Al día siguiente Pepito volvió a subir a ver qué era todo aquello, y descubrió algo que le gustó muchísimo. En el piso de arriba habían puesto una clínica dental. A partir de entonces todos los días subía a mirar todo lo que hacía el doctor José Mª. Miraba y aprendía, volvía a mirar y apuntaba todo lo que podía en una pequeña libreta de cartón. Después practicaba con su familia lo que sabía. A su madre le limpió muy bien los dientes, a su hermanita le curó un dolor de muelas con un poquito de medicina... Y así fue como el ratoncito Pérez se fue haciendo famoso. Venían ratones de todas partes para que los curara. Ratones de campo con una bolsita llena de comida para él, ratones de ciudad con sombrero y bastón, ratones pequeños, grandes, gordos, flacos... Todos querían que el ratoncito Pérez les arreglara la boca. Pero entonces empezaron a venir ratones ancianos con un problema más grande. No tenían dientes y querían comer turrón, nueces, almendras, y todo lo que no podían comer desde que eran jóvenes. El ratoncito Pérez pensó y pensó cómo podía ayudar a estos ratones que confiaban en él. Y, como casi siempre que tenía una duda, subió a la clínica dental a mirar. Allí vió cómo el doctor José Mª le ponía unos dientes estupendos a un anciano. Esos dientes no eran de personas, los hacían en una gran fábrica para los dentistas. Pero esos dientes, eran enormes y no le servían a él para nada. Entonces, cuando ya se iba a ir a su casa sin encontrar la solución, apareció en la clínica un niño con su mamá. El niño quería que el doctor le quitara un diente de leche para que le saliera rápido el diente fuerte y grande. El doctor se lo quitó y se lo dió de recuerdo. El ratoncito Pérez encontró la solución: "Iré a la casa de ese niño y le compraré el diente", pensó. Lo siguió por toda la ciudad y cuando por fin llegó a la casa, se encontró con un enorme gato y no pudo entrar. El ratoncito Pérez se esperó a que todos se durmieran y entonces entró a la habitación del niño. El niño se había dormido mirando y mirando su diente, y lo había puesto debajo de su almohada. Al pobre ratoncito Pérez le costó mucho encontrar el diente, pero al fin lo encontró y le dejó al niño un bonito regalo. A la mañana siguiente el niño vió el regalo y se puso contentísimo y se lo contó a todos sus amigos del colegio. Y a partir de ese día, todos los niños dejan sus dientes de leche debajo de la almohada. Y el ratoncito Pérez los recoge y les deja a cambio un bonito regalo. Y colorín colorado ....

Cuento popular Bubi


LA RANA, LA TRUCHA Y EL CANGREJO. Carlos Sánchez Orantos, misionero claretiano en Guinea Ecuatorial.

Hace ya muchísimo tiempo, en lo más profundo de la selva de la Isla de Bioko, había un pequeño riachuelo, que transcurría por una zona montañosa de difícil acceso. En lo más profundo de las montañas se había formado un pequeño lago donde vivían felices un grupo de cangrejos, otro de truchas y otro de ranas. Hasta que un día, se instaló un pescador en las inmediaciones que todas las mañanas bajaba al lago a pescar provisto de una caña, cobrándose una trucha, un cangrejo y una rana.

Transcurridos varios días y viendo el peligro que corrían, una de las ranas convocó a toda la población del pequeño lago y les dijo: "Corremos un serio peligro, ese pescador nos exterminará", apuntando hacia una cabaña situada en la ladera de una de las montañas, de cuya chimenea emanaba un hílo de humo. "tenemos que defendernos antes de que eso ocurra", continuó diciendo. Contesto la trucha diciendo: "Yo soy el que menos riesgo corre, con dos o tres aletazos, huecos más profundos, y no me alcanza nadie".

Y entonces dijo la rana: "Yo tengo que ascender a la superficie de cuando en cuando y sería presa fácil, así que tendré que buscar alguna solución". Entonces salió del lago en busca del mago de las montañas.

Le contó su problema y este le ofreció un ungüento viscoso para que se untaran él y los suyos. A la mañana siguiente, apareció el pescador provisto de una red de pescar, la lanzó y se introduciéndolas en el cesto que llevaba, pero cada vez que cogía una rana, esta se le escurría entre los

dedos y volvía al lago.

Desde entonces, las ranas croan loando la astucia de su compañera y siempre llevan el ungüento.

Moraleja: Debemos intentar resolver nuestros problemas y no cruzarnos de brazos a

lo que venga. Y colorin colorado...


sábado, 31 de octubre de 2009

Cuentos narrados por Tita


La aventura de oír Cuentos Empitucados
Oír cuentos es fundamenteal para la divulgación y transmisión de la tradición oral. Motiva la memoria oral y escritura, tradición y recreación, vivencias con contadores de cuentos, propuestas para la expresión oral del niño. A continuación 2 cuentos cortos con mucha moraleja.

Deliciosa "escucha" que nos introduce en el mundo de los cuentacuentos, las canciones y los juegos, nos enseña la importancia de lo oral en la formación del niño lector, y en definitiva, nos enseña a descubrir ese saber aprendido en la infancia y adormecido en la memoria del adulto, que nos pone en contacto con un patrimonio cultural cuya importancia no siempre es reconocida.

Inspiración:



Si no puedes escuchar el cuento en el reproductor haz click aquí.

Buen Humor:



Si no puedes escuchar el cuento en el reproductor haz click aquí.

jueves, 29 de octubre de 2009

Cuento Presumido

LA RATITA PRESUMIDA

Érase una vez, una ratita que era muy presumida. Un día la ratita estaba barriendo su casita, cuando de repente en el suelo ve algo que brilla... una moneda de oro. La ratita la recogió del suelo y se puso a pensar qué se compraría con la moneda. “Ya sé me compraré caramelos... uy no que me dolerán los dientes. Pues me comprare pasteles... uy no que me dolerá la barriguita. Ya lo sé me compraré un lacito de color rojo para mi rabito.”

La ratita se guardó su moneda en el bolsillo y se fue al mercado. Una vez en el mercado le pidió al tendero un trozo de su mejor cinta roja. La compró y volvió a su casita.

Al día siguiente cuando la ratita presumida se levantó se puso su lacito en la colita y salió al balcón de su casa. En eso que aparece un gallo y le dice: “Ratita, ratita tú que eres tan bonita, ¿te quieres casar conmigo?”. Y la ratita le respondió: “No sé, no sé, ¿tú por las noches qué ruido haces?”

Y el gallo le dice: “quiquiriquí”. “Ay no, contigo no me casaré que no me gusta el ruido que haces”.

Se fue el gallo y apareció un perro. “Ratita, ratita tú que eres tan bonita, ¿te quieres casar conmigo?”. Y la ratita le dijo: “No sé, no sé, ¿tú por las noches qué ruido haces?”. “Guau, guau”. “Ay no, contigo no me casaré que ese ruido me asusta”.

Se fue el perro y apareció un cerdo. “Ratita, ratita tú que eres tan bonita, ¿te quieres casar conmigo?”. Y la ratita le dijo: “No sé, no sé, ¿y tú por las noches qué ruido haces?”. “Oink, oink”. “Ay no, contigo no me casaré que ese ruido es muy ordinario”.

El cerdo desaparece por donde vino y llega un gato blanco, y le dice a la ratita: “Ratita, ratita tú que eres tan bonita ¿te quieres casar conmigo?”. Y la ratita le dijo: “No sé, no sé, ¿y tú qué ruido haces por las noches?”. Y el gatito con voz suave y dulce le dice: “Miau, miau”. “Ay sí contigo me casaré que tu voz es muy dulce.”

Y así se casaron la ratita presumida y el gato blanco de dulce voz. Los dos juntos fueron felices y comieron perdices. Y colorín colorado

"Ser policía"... "ser profesora"... "ser arquitecto"... "tener un equipo de fútbol"... Esos sueños que los niños de cuarto hicieron públicos