martes, 30 de junio de 2015

CUENTO MATRIMONIAL

UNA BODA DE HADAS. Rinconcito Mágico

En un pequeño pueblecito entre montañas llamado Rainbow apareció un buen día una niñita abandonada junto al río. Envuelta en una manta de flores tiritaba de frío, cuando la encontró un hombre con fama de hechicero que andaba buscando hierbas medicinales.

Muy contento, la llevó a su hogar y decidió criarla como hija propia. La llamó Vida. La niña creció y ante los ojos de todo el mundo parecía un ser especial porque sus juegos favoritos eran cuidar las plantas y los árboles: Semilla que sembraba, semilla que se convertía en los más hermosos frutos. Decía la gente que seguro que era algo bruja aunque parecía un hada.

Este era otro de sus juegos favoritos: La danza de las hadas en el bosque o en el prado. Todos los niños querían acompañarla siempre en sus aventuras porque todas tenían algo mágico. También le gustaba bordar sus vestidos con motivos florales y siempre resultaba ser la más guapa allá donde iba.

Pero Vida no era completamente feliz. Tenía muchos aspirantes a su mano y, como no estaba enamorada de ninguno, les puso una prueba y aquel que la superara se convertiría en su esposo. "SÓLO SE CASARÍA CON EL HOMBRE QUE PUDIERA DECIRLE CUÁL ERA SU ORIGEN"

Pasó el tiempo...Todos preguntaban aquí y allá intentando conocer quiénes habían sido sus padres y por qué la abandonaron...pero sin resultado. Un día caminó muy triste y pensativa hasta llegar al bosque: "¡Sssshhh, sshhh...!", oyó un susurro que la llamaba.

¡Qué susto se llevó! Arriba en un árbol había un ser bellísimo y con alas... "¡Sube hasta aquí, Hija de la Vida!" "¿Me conoces?", preguntó la joven muy sorprendida. "¡Claro, eres la hija del amor de un hada por un hombre! Ella perdió sus alas cuando se casó con él. Fueron desterrados, pero vivieron muy felices hasta que un día hubo un incendio en el bosque y tuvieron que huir de las llamas; supimos que ellos habían muerto y que tú fuiste recogida por un mago que te crió. El hada reina pensó que sería lo mejor para ti!".

Vida se sintió muy feliz y triste al saber que sus padres ya no vivían. El joven, llamado Hart, la llevó a conocer a las hadas. El amor había nacido en ellos y esta vez la alegría fue general: Se fue a vivir al mundo de las hadas y, de vez en cuando, bajaba al pueblo para ver y ayudar a su padre a curar a la gente. Su boda fue sonada porque en pleno invierno todo floreció. La gente hablaba de milagro...pero la naturaleza quiso hacer un regalo a aquellos seres tan llenos de Amor. El baile y la fiesta duraron toda la primavera. Dice la gente que en las noches claras se puede ver la danza de los enamorados.


Y Colorín Colorado

miércoles, 24 de junio de 2015

CUENTO REY

CUENTO DEL REINO DE LOS CUENTOS DE HADAS. Tomado de la Red. Blog. Zona Iluminada.

Erase una vez un reino encantado llamado el reino de los cuentos de donde de las flores brotaban cuentos y de las palabras de sus habitantes emanaban raudales de fantasía e imaginación que tenían encandilados a los niños que habitaban ese lugar tan especial.

Los cuentos tomaban las calles de esa población de cuento de hadas, abrazada por un bosque y un valle de tal belleza que monarcas de los alrededores solían visitar fascinados por la fantástica vibración y encanto que se sentía en cada paso.

El lugar más atareado del lugar era la imprenta la cual echaba chispas y trabajaba a toda prisa para dar respuesta a la demanda literaria de las gentes para leer cuentos para sus nietos con el calor de la lumbre de hogares bañados de estrellas y repletos de inocencia infantil.

Los cuentos representaban el cultivo de la parte espiritual e intuitiva a la que los niños siempre están receptivos. Un trovador del reino siempre llevaba libros en sus viajes y cantaba y representaba a sus personajes en otros lares. Una vez una hermosa princesa quedó tan fascinada con estos relatos de hadas, duendes, animalitos y otros personajes mágicos que creó amplios jardines para que los seres alados se instalaran en ellos y susurraran a los niños historias de luz que les hiciera bailar el alma. Esos jardines se asemejaban a paraísos naturales donde estanques con patos y arboledas de ensueño se enseñorearon del lugar. Sucedió que los cuentos del reino de los cuentos se escaparon a los fantásticos jardines de este reino que los acogió con amor e ilusión.

El monarca del reino de los cuentos se quedó desesperanzado pues los más fructíferos creadores de cuentos también partieron hacia esos jardines divinos donde las palabras corrían tras los niños. Triste y desolado el monarca lloró tanto que una hada se acercó a él y le dijo: -Aferrarse y depender de elementos de nuestro entorno acaba revelándonos nuestras debilidades. Todos somos creativos y ésta fluye libremente del corazón. Toma pluma y papel e intenta escribir cuentos. Yo te ayudaré y te soplaré sabiduría hadada con el poder de despertar a los niños.

El monarca se fue a la imprenta entonces vacía y con las máquinas paradas para abrir su corazón a su pluma la cual parecía haber cobrado vida pues no paraba de escribir y escribir. Numerosas historias empezaron a salir de los dedos de ese monarca de corazón abierto, revelándole la verdad de que en nuestro interior existe un foco infinito de un talento único e innato que asombrosas circunstancias del entorno se encargarán de que aflore a la luz. Las historias del monarca llegaron tan lejos que revitalizó la creatividad de ese reino de los cuentos perdidos para convertirse en el reino de los cuentos nacidos del corazón. 

Los niños se apelotonaban para poder disfrutar en la escucha atenta de esos cuentos de su rey. Este monarca imprimió tal pasión y devoción en su recién descubierto talento que contagió rápidamente a su entorno y sorprendemente incluso los mismos niños escribían cuentos dando lugar a un notable cuerpo de contadores de cuentos cuyos relatos arrasaban allá por donde eran contados. Estos cuentos llegaron incluso a los jardines de la princesa, empezando a competir con el nuevo cuerpo de contadores de cuentos. 

Un día el hada que antaño se había aparecido ante el rey le dijo: ¿Por qué competir cuando podéis completaros los unos con los otros, colaborando y compartiendo conocimientos para disfrutarlos con los demás?

El rey contactó con la princesa y de inmediato el cuerpo de contadores de cuentos trabajó en equipo con los seres alados que habitaban los jardines y, de este modo, comenzó un pacto de una fructífera colaboración entre el reino de los humanos y el reino de los seres de luz como las hadas, los elfos, los duendes y los gnomos. Este pacto todavía hoy continúa vigente y si alguna hada está cerca de ti, te guiará hacia esos reinos, reinos reales donde los cuentos infantiles cobran vida en cada palabra.  


Y Colorín Colorado 

jueves, 18 de junio de 2015

CUENTO NÁUTICO

EL HADA DEL MAR …BELLA. Escritora de Mar del Plata, Argentina.


Éste es el cuento del mar-¡tan emocionante que no lo van a poder creer! En el mar hay todo tipo de peces, todos mas coloridos y raros y de los tamaños más variados.

Yo soy el hada del mar, mi nombre es Bella y vine a este precioso mar a cuidar a mis amigos los peces… este es el mar más azul y cristalino que hayan visto. Un día estaba nadando muy plácidamente, cuando veo a lo lejos algo de color naranja con rayitas verdes. Me acerqué muy despacito y para mi sorpresa vi, lo más hermoso que se puedan imaginar.

Un pez chiquito, pero muy bello como mi nombre. Cuando llegué a donde estaba me di cuenta que no se sentía bien, lo abracé y le pregunté qué le había pasado y cómo se llamaba, para mi sorpresa emitía un sonido raro, extraño que yo nunca había escuchado, le volví a preguntar y me hizo el mismo gemido, comprendí entonces que era sordo mudo, le empecé a hablar de frente y despacito y me entendió.

Empezó a mover su boquita y me dijo que tenía una aleta lastimada y que su mamá había ido a buscar ayuda, le dije que me quedaría con él hasta que llegara y se puso muy contento, su nombre era Simón, al cabo de un tiempo, se empezaron a juntar todo tipo de pececitos y Simón les contaba cómo era su vida al ser sordomudo y no poder escuchar a nadie, nadie entendía y el pequeño pez les hizo señas para que se tapasen los oídos para que así lo pudiesen comprender.

También les dio a entender que su mamá le había enseñado todo lo que tenía que hacer para poder tener una vida normal y que todos pudieran jugar con él. – En realidad – prosiguió hablando por señas Simón – todos somos iguales,- solamente que no escucho. Haciéndoles una broma prosiguió: – Como muchos de ustedes, que hacen que no escuchan a su mamá cuando los manda a hacer algo ..ja! ..ja!.. Rieron, los amigos nuevos de Simón

¡Qué lindo ver tantos colores juntos!. Pensó Bella. Era ya la tardecita cuando vino la mamá de Simón, muy nerviosa, porque pensaba que su hijo estaba solo- Se sintió tan emocionada de ver tanta cantidad de amiguitos y todos le decían que Simón era muy dulce y que querían volver a verlo y que le contase, aunque fuere por señas, más historias. Simón se fue con su mamá y papá, quienes se dieron cuenta que su hijo ya está listo para la vida y que le habían enseñado bien para que pudiese desarrollar su inteligencia, y que todos lo entendiesen. Lo abrazaron muy fuerte y se fueron los tres moviendo sus colas.

Bella miró todo el espectáculo, al ver cómo se iban los pececitos con sus diversos y brillantes colores y pensó en qué hermoso era el mar y cuántas cosas uno puede aprender de los demás, como dijo Simón: si sabemos escuchar. ¡Qué día hoy! 

PD: Queridos amiguitos, espero este cuento les haya gustado y piensen que siempre, vamos a encontrar en la vida alguien a quien tengamos que ayudar.


Y Colorín Colorado

miércoles, 10 de junio de 2015

CUENTO SCOUTS

EL LIBRO DE LA SELVA. Rudyard Kipling

Un lobo encontró llorando en la selva a un cachorro de hombre que había sido abandonado. Lo llevó a su guardia y la loba lo crió junto con sus lobatos. Lo llamaron Mowgli. 

Un día Shere Khan, el temido tigre, se asomó a la guarida y prometió comerse a Mowgli al menor descuido, pues odiaba a los hombres. Akela, el lobo gris, Bagheera, la pantera negra, y Baloo, el sabio oso, enseñaron al niño los secretos de la selva. Y Mowgli aprendió el idioma de los animales, a nadar, correr y trepar. 

Una tarde, los monos charlatanes lo raptaron y lo llevaron a la ciudad antigua. Después de una larga pelea, Baloo, Bagheera y Kaa, la pitón, que hipnotizaba con su danza, lo rescataron. 

Pasó el tiempo. Un día, el tigre Shere Khan reapareció más fiero que nunca, dispuesto a cumplir su promesa de despedazar al cachorro de hombre. Pero Mowgli ya no era un ser indefenso: mandó a dos manadas de búfalos contra él, y el tigre murió aplastado. Así fue como el cachorro de hombre, junto a su amigo el elefante Hathi, se convirtió en el nuevo rey de la selva.

Todos le respetaban y temían. Una vez invadió la selva una jauría de perros salvajes hambrientos, que mataban a todos los animales que encontraban a su paso. Mowgli los desvió a los dominios del pueblo diminuto, habitado por innumerables abejas que los acribillaron a picotazos.

Y un año más llegó la estación del lenguaje nuevo, la primavera, y Mowgli se encontró por primera vez en su vida solo y triste, y lloró. Descubrió a lo lejos la aldea de los hombres. Vio el humo de las hogueras, oyó los cantos y las risas y sintió un gran deseo de acercarse.

Bagheera, Baloo, Kaa, Akela y Hathi le explicaron que cada uno debe vivir con los de su especie para ser feliz y que, como él era un hombre, debía vivir en la aldea. Le cantaron la canción de la despedida y le dijeron que quizá allí encontraría a su verdadera madre, y quizá..... También encontraría una compañera. 

Al acercarse al poblado, Mowgli empezó a ver chicos y chicas como él, y no se sintió tan solo. Para él empezaba una nueva vida, pero nunca olvidaría a sus amigos.

Y Colorín Colorado

miércoles, 27 de mayo de 2015

CUENTO CALIENTE

BOLA DE FUEGO.

La familia Alegría, compuesta por Carcajada, Sonrisas, Risa y Felicidad, realizaba un viaje largo, por lo que decidieron pasar la noche en el pueblo más cercano. Al llegar solo pudieron observar a una señora que corría y le decía a su hijo: “Apúrate que pronto serán las seis. 

De pronto solo hubo silencio y oscuridad, en el cielo se observaron bolas de fuego y se escucharon retumbos de trueno. 

Al día siguiente, los aldeanos les contaron que desde hacia unas semanas el dragón que vivía en las cercanías era quien causaba todo ese caos. Al anochecer, la familia Alegría decidió averiguar lo que pasaba, para ello siguieron el sonido y pronto llegaron a la cueva, en donde estaba el dragón, quien tenía la nariz roja y los ojos tristes. 

Enseguida le dieron gotas de rocío con miel, lo abrigaron y le brindaron alegría, con la que lograron curarlo pues solo tenia una fuerte gripe. 

Les contaron a los aldeanos lo sucedido y luego todos fueron a visitar al dragón. 

Los niños empezaron a llamarle “Bola de Fuego”, y el sonreía pues estaba feliz de sentirse amado. 


Y Colorín Colorado… 

domingo, 17 de mayo de 2015

CUENTO CUENTO

LAS HADAS DE COLORES. Escritora Española de cuentos infantiles.


¿Cómo Sería un mundo sin cuentos? Es mejor no imaginarlo. Los cuentos forman parte de nuestra vida, para que nunca perdamos la fantasía ¡ESTE CUENTO!

Había una vez un país, llamado Fantasía, donde vivían hadas de colores, duendecillos, brujos y brujas que no querían que el reino de la Fantasía estuviera lleno de color y alegría. Lumilda, era una bruja, que vivía sola en su castillo, Se enfadaba mucho, cuando contaban cuentos a los niños. -No quiero que cuenten cuentos a los niños, porque aprenderán a escuchar, tendrán imaginación, fantasía, ilusión, y lo que es peor, buenos sentimientos en su corazón. -¡No dejaré que ocurra eso!, ¡Tengo que hacer algún hechizo! Entró, en su castillo, y cogió su libro embrujado y con voz muy fuerte dijo:

-Brujos y brujas que queréis el mal, que mi voz podáis escuchar, nuestra magia, tenemos que unir, para que en el mundo de la realidad, cuentos no se vuelvan a contar. Cuando dijo esto, en el cielo, se vieron relámpagos y se escucharon truenos, la magia de los brujos se había unido y el hechizo de Lumilda se había cumplido. Y desde ese momento, en el mundo de la realidad, no se volvieron a contar cuentos.

El Hada Arco Iris, había visto lo que había hecho Lumilda y fue a contárselo al hada Naranja que era el Hada de los niños. -Hada Naranja, Lumilda y los brujos del mal, han unido su magia, y han hecho que en el mundo de la realidad, cuentos no se vuelvan a contar. -Eso no puede ser!, llamaré a las hadas de colores, para ver que podemos hacer. Cogió su campanilla mágica y empezó a tocarla:

TILÍN TILÍN, TALÁN TALÁN TILÍN TILÍN, TALÁN TALÁN



Cuando las hadas de colores escucharon la campanilla mágica, fueron al palacio del hada Naranja, y allí se enteraron de lo que había hecho Lumilda. -¡No dejaremos que se salga con la suya! Dijeron enfadadas. -¡Claro, que no la dejaremos!. Dijo el Hada Naranja. -Nosotras, al mundo de la realidad iremos, y cuentos a los niños contaremos, de este modo, no perderán la fantasía, la ilusión, la imaginación y los buenos sentimientos en su corazón. Todas las hadas, hicieron un corro, y con una voz muy dulce cantaron:

-Somos hadas de colores, -que al mundo real iremos, -y allí a los niños, -muchos cuentos contaremos.

Mientras cantaban, iban colocando una piedra de color en el centro, de las piedras de colores salieron muchos caminos, y cada hada cogió uno distinto, que las llevaría al mundo de la realidad, para contar cuentos a los niños. Gracias a las Hadas de colores, los niños pudieron seguir escuchando cuentos.

Y Colorín Colorado…

lunes, 11 de mayo de 2015

CUENTO TRANQUILIZANTE

Recordando  a  Nano  Q.E.P.D.

¿CUÁNDO BRILLAN MÁS LAS ESTRELLAS? LIANA CASTELLO Escritora Argentina.


Dindón era un duendecito alegre y preguntón. Todo lo conmovía y maravillaba. Era sensible y muy curioso además. Preguntaba todo el tiempo y no sólo eso, si la respuesta no le conformaba, preguntaba una y otra vez, una y otra vez.

Dindón vivía con sus papás, dos hermanitas y su abuelo Dondón.   El abuelo era muy, pero muy viejito. Tenía muchísimos más años de los que Dindón podía imaginar pues –se dice-  los duendes viven mucho.   Como era tan viejito, Dondón casi no veía, a pesar de sus gruesos anteojos y caminaba con muchísima dificultad por más que se ayudara con su bastón.  Nieto y abuelo eran grandes amigos. El pequeño notaba que su abuelo cada día podía hacer menos cosas. 

Sentía que, muy de a poquito, Dondón se iba apagando.  Aunque no quería, muchas veces Dindón pensaba que su abuelo algún día ya no estaría con él y algo le decía que no faltaba mucho para que ese momento llegara.  Triste y preocupado habló con su mamá. Su mami, tratando de encontrar las palabras justas le explicó al duendecito que en este mundo en el que todos vivimos, nada dura para siempre. Las flores un día se marchitan, las hojas de los árboles pasan de ser verdes a ser ocres y caen, los ríos pueden secarse, y las personas mueren.

Eso era justo lo que Dindón no quería escuchar, pero era la verdad y su mamá no podía, ni quería mentirle. Hay pocas cosas Dindón que siempre nos acompañarán. Una de ellas es el alma de las personas que amamos y se han ido, el amor que les hemos tenido y ellos nos han tenido a nosotros y otra cosas son las estrellas. No es que sean eternas, pero su brillo pareciera eterno y lo es para nuestra corta existencia respecto de la de ellas.

Dindón entendió muy bien lo que su  mamá le quería decir, pero no le gustó escucharlo. En otro momento hubiese preguntado algo, pero esta vez prefirió no hacerlo. Nada es eterno Dindón, la naturaleza cambia, las personas se van, por eso es tan importante aprovechar cada momento. Cada pequeño detalle de la vida hay que disfrutarlo, hay que apreciar el brillo de las estrellas cada noche que nos da la vida.

El duendecito guardó en su corazón las palabras de su mamá. Mientras tanto, acompañaba cada momento  a su abuelo y compartía todo lo que podía con él. Quería hacerle caso a su mamá y disfrutar cada pequeño momento con su gran amigo del alma, aunque se daba cuenta que esa estrella se iba apagando poco a poco.

No es fácil entender que alguien no va a estar nunca más con nosotros y más para un niño, pero es así, la muerte es parte de la vida. Para poder comprender ciertas cosas, hay que verlas con amor, por más que duelan. 

 Lo que realmente debemos entender es que la persona que nos deja, lo hace sólo físicamente y que su amor, su alma y su brillo seguirán por siempre en nuestro corazón. No es que por eso no los vayamos a extrañar, pero sin duda un poquito menos dolerá su ausencia. 

El tan temido día llegó. Dondón partió de este mundo, dejando a Dindón con un gran vacío en su corazón. Dondón no se fue triste, por el contrario, había vivido una muy larga y linda vida. Había amado, se había sentido amado por los demás, había apreciado el aroma de las flores, la frescura del césped y el brillo de las estrellas también. Al duendecito le costó mucho aceptar la ausencia de su abuelo, pero intentó ayudarse con las palabras que su mamá le había dicho y él había atesorado en su corazón.  Cada noche, desde que su abuelo había muerto, Dindón miraba el cielo. Cada noche, desde que Dondón se había ido, notó lo mismo: había una estrella que brillaba más que las demás, como si fuera nuevita, recién estrenada.

El pequeño no entendía que tenía que ver esa estrella nueva con la muerte de su abuelo y le preguntó a su mamá: ¿Cuándo brillan más las estrellas? Su mamá parecía que podía leer el corazón de Dindón y con su dulce voz le explicó.  Hijito, hay muchas clases de estrellas, todas bellas y cada cual con un brillo particular. Cada persona en sí es una estrella, su alma lo es. A veces la vida, con sus idas y venidas, no nos permite brillar con toda nuestra plenitud. Sin embargo, cuando un alma buena se ha ido, no hay otro lugar posible para ella que no sea el cielo y allí es donde puede brillar más que nunca.

Dindón jamás dejó de pensar en su abuelo, ni de extrañarlo tampoco, pero cierto es que cada noche, al ver esa estrella tan particular que brillaba como ninguna, su tristeza se confundía con un poco de alegría. Comenzaba a entender algo que no es fácil y lo hacía de la mejor manera, a través del amor.


Y Colorín Colorado…