domingo, 13 de marzo de 2016

CUENTO ORIENTAL

EL ENCANTO. Anónimo.



Ch´ienniang era la hija del señor Chang Yi, funcionario de Hunan. Tenía un primo llamado Wang Chu, que era un joven inteligente y apuesto. Habían crecido juntos y, como el señor Chang Yi quería mucho al muchacho, dijo que lo aceptaría de yerno. Ambos escucharon la promesa, y como estaban siempre juntos, el amor aumentó día a día. Desgraciadamente, el padre no lo advirtió. Un día un joven funcionario le pidió la mano de su hija y el señor Chang Yi , olvidando su antigua promesa, consintió.

Ch´ienniang, debiendo elegir entre el amor y el respeto que le debía a su padre, estuvo a punto de morir de pena, y el joven estaba tan despechado que decidió abandonar el país para no ver a su novia casada con otro. Inventó un pretexto y le comunicó a su tío que debía marchar a la capital. Como el tío no logró disuadirlo, le dio dinero, regalos, y le ofreció una fiesta de despedida. Wang Chu, desesperado, pasó cavilando todo el tiempo de la fiesta, diciéndose que era mejor partir y no empeñarse en un amor imposible.

Wang Chu se embarcó una tarde y había navegado unas millas cuando cayó la noche. Le dijo al marinero que amarrara la embarcación y que descansaran, pero por más que se esforzó no pudo conciliar el sueño. Hacia la medianoche, oyó pasos que se acercaban. Se incorporó y preguntó:-¿Quién anda ahí, a estas horas de la noche? -Soy yo, soy Ch´ienniang. Sorprendido y feliz, Wang Chu la hizo entrar a la embarcación. Ella le dijo que el padre había sido injusto con él y que no podía resignarse a la separación. También ella había temido que Wang Chu, en su desesperación, se viera arrastrado al suicidio. Por eso había desafiado la cólera de los padres y la reprobación de la gente y había venido para seguirlo a donde fuera. Ambos, muy dichosos, prosiguieron el viaje a Szechuen.

Pasaron cinco años de felicidad y ella le dio dos hijos. Pero no llegaban noticias de la familia y Ch´ienniang pensaba cada vez más en su padre. Ésta era la única nube en su felicidad. Ignoraba si sus padres vivían o no, y una noche le confió a Wang Chu su pena.-Eres una buena hija -dijo él- ya han pasado cinco años y se les debe de haber pasado el enojo. Volvamos a casa.Ch´ienniang se regocijó y se aprestaron a regresar con los niños.

Cuando la embarcación llegó a la ciudad natal, Wang Chu le dijo a Ch´ienniang.-No sabemos cómo encontraremos a tus padres. Déjame ir antes a averiguarlo. Al divisar la casa, sintió que el corazón le latía. Wang Chu vio a su suegro, se arrodilló, hizo una reverencia y pidió perdón. Chang Yi lo miró asombrado y le dijo:-¿De qué hablas? Hace cinco años Ch´ienniang está en cama y sin conciencia. No se ha levantado una sola vez.-No comprendo -dijo Wang Chu- ella está perfectamente sana y nos espera a bordo.Chang Yi no sabía qué pensar y mandó dos doncellas a ver a Ch´ienniang. La encontraron sentada en la embarcación bien ataviada y contenta. Maravillada, las doncellas volvieron y aumentó el asombro de Chang Yi. 

Entretanto, la enferma había oído las noticias y parecía haberse curado: sus ojos brillaban con una nueva luz. Abandonó el lecho y se vistió ante el espejo. Sonriendo y sin decir una palabra, se dirigió a la embarcación. La que estaba a bordo iba hacia la casa: se encontraron en la orilla. Se abrazaron y los dos cuerpos se confundieron y sólo quedó una Ch´ienniang, joven y bella como siempre. Sus padres se regocijaron, pero ordenaron a los sirvientes que guardaran silencio, para evitar comentarios.

Por más de cuarenta años, Wang Chu y Ch´ienniang vivieron juntos y fueron felices. 



Y colorin colorado...

martes, 1 de marzo de 2016

CUENTO JUSTO

VERDAD Y MENTIRA. Cuento tradicional griego. 

Una vez Verdad y Mentira se encontraron en el camino. -Buenas tardes –dijo Verdad. -Buenas tardes –respondió Mentira-. ¿Cómo te va últimamente? -Me temo que no muy bien –suspiró Verdad-. Son tiempos difíciles para alguien como yo. -Sí, ya veo –dijo Mentira, echando una ojeada a las ropas harapientas de Verdad-. Parece que hace tiempo que no pruebas bocado. -A decir verdad, así es –admitió Verdad-. Nadie quiere emplearme hoy en día. Donde quiera que voy, la mayoría de la gente me ignora o se burla de mí. Es desalentador, te lo aseguro. Empiezo a preguntarme por qué lo soporto.

-Exactamente, ¿por qué? Ven conmigo, y yo te mostraré cómo llevarte bien. No hay motivos para que no puedas comer opíparamente, como yo, y vestir la mejor ropa, como yo. Pero debes prometer que no dirás una palabra contra mí mientras estemos juntos. Verdad hizo esa promesa y convino en llevarse bien con Mentira por un tiempo, no tanto porque le gustara su compañía sino porque tenía tanta hambre que desfallecería si no comía nada. Anduvieron por el camino hasta llegar a una ciudad, y Mentira lo condujo hasta la mejor mesa del mejor restaurante.

-Camarero, queremos las mejores carnes, las golosinas más dulces, el mejor vino –pidió, y comieron y bebieron toda la tarde. Al fin, cuando ya no pudo comer más, Mentira se puso a golpear la mesa llamando al gerente, que acudió a la carrera. -¿Qué clase de lugar es éste? –Protestó Mentira-. Hace una hora que le di a ese camarero una pieza de oro, y todavía no nos ha traído el cambio.

El gerente llamó al camarero, quien dijo que ese caballero no le había dado un solo céntimo. -¿Qué? –Gritó Mentira, llamando la atención de todos los presentes-. ¡Este lugar es increíble! ¡Vienen a comer ciudadanos inocentes y respetuosos de la ley, y ustedes los despojan del dinero que han ganado con tanto esfuerzo! ¡Son un hato de ladrones y mentirosos! ¡Me habrán engañado una vez, pero nunca más me verán de nuevo! ¡Tenga! –Le arrojó una pieza de oro al gerente-. ¡Pero esta vez tráigame el cambio!


Pero el gerente, temiendo por la reputación de su establecimiento, se negó a aceptar la pieza de oro, y en cambio le llevó a Mentira el cambio de la primera moneda que él afirmaba haber dado. Luego llevó al camarero aparte, y lo acusó de pillastre, y amenazó con despedirlo. Y por mucho que el camarero insistía en que ese hombre no le había dado un céntimo, el gerente se negaba a creerle.
-Ay, Verdad, ¿dónde te has escondido? –Suspiró el camarero-. ¿Has abandonado a los trabajadores? -No, estoy aquí –gruñó Verdad para sus adentros-, pero el hambre me nubló el juicio, y ahora no puedo hablar sin romper la promesa que hice a Mentira. En cuanto estuvieron en la calle, Mentira soltó una risotada y palmeó a Verdad en la espalda. -¿Ves cómo funciona el mundo? Me las apañé muy bien, ¿no crees? Pero Verdad se alejó de su compañero. -Prefiero morirme de hambre a vivir como tú –dijo. Y así Verdad y Mentira siguieron cada cual su camino, y nunca más viajaron juntos.


Colorín colorado…

martes, 23 de febrero de 2016

CUENTO AGRI-DULCE

EN LA VARIEDAD ESTÁ EL GUSTO. Cuento Persa


Un rey tenía dos hijas muy bellas, pero quiso saber cuánto le querían. Primero le preguntó a la mayor. La chica, astutamente, respondió que le quería «como al azúcar», ya que era el sabor preferido de su padre.

El rey se puso contento y le hizo la misma pregunta a la otra hermana. Pero ésta dijo que le quería «como a la sal». El rey, furioso porque detestaba este sabor, la echó del palacio. La princesa se refugió en una cueva.

Un día se encontró con un príncipe. Los dos se enamoraron instantáneamente y se fueron al palacio del príncipe. Pasados los meses, un huésped llegó al palacio. El príncipe le acogió encantado, pero la princesa, al ver que el invitado era su padre, no quiso saludarle y se escondió en la cocina, donde comenzó a preparar platos y platos, a cual más dulce.

El rey estaba feliz, pero llegado el quinto día estaba tan empachado de dulce que pasó tres días sin probar bocado. Cuando se repuso, la princesa cocinó una comida normal y el rey quiso conocer a quien tan ricos manjares había preparado. Cuando la princesa se presentó, el rey reconoció su error. Se perdonaron y fueron felices comiendo comidas dulces y saladas. 



Y colorin colorado .....

domingo, 14 de febrero de 2016

CUENTO RE-TIERNO

LA  OVEJA  QUE  CANTA. Fábula de Esopo

Un lobo hartado de comida y ya sin hambre, vio a una oveja tendida en el suelo.

Dándose cuenta que se había desplomado simplemente de terror, se le acercó, y tranquilizándola le prometió dejarla ir si le decía tres verdades.

Le dijo entonces la oveja que la primera es que preferiría no haberle encontrado; la segunda, que como ya lo encontró, hubiera querido encontrarlo ciego; y por tercera verdad le dijo:

-- ¡ Ojalá, todos los lobos malvados, murieran de mala muerte, ya que, sin haber recibido mal alguno de nosotras, nos dan una guerra cruel !

Reconoció el lobo la realidad de aquellas verdades y dejó marchar a la oveja.

Y colorin colorado.....

miércoles, 3 de febrero de 2016

CUENTO SABIONDO

LOS TRES LEONES.  Fabula  tomada  de  la  red.


En la selva vivían tres leones. Un día el mono, el representante electo por los animales, convocó a una reunión para pedirles una toma de decisión: Todos nosotros sabemos que el león es el rey de los animales, pero hay una gran duda en la selva: existen tres leones y los tres son muy fuertes. ¿A cuál de ellos debemos rendir obediencia? ¿Cuál de ellos deberá ser nuestro Rey?

Los leones supieron de la reunión y comentaron entre si: Es verdad, la preocupación de los animales tiene mucho sentido. Una selva no puede tener tres reyes. Luchar entre nosotros no queremos ya que somos muy amigos. Necesitamos saber cual será el elegido, pero, ¿Cómo descubrir?

Otra vez los animales se reunieron y después de mucho deliberar, llegaron a una decisión y se la comunicaron a los tres leones: Encontramos una solución muy simple para el problema, y decidimos que Uds. tres van a escalar la Montaña Difícil. El que llegue primero a la cima será consagrado nuestro Rey. La Montaña Difícil era la mas alta de toda la selva. El desafío fue aceptado y todos los animales se reunieron para asistir la gran escalada. El primer león intentó escalar y no pudo llegar. El segundo empezó con todas ganas, pero, también fue derrotado.

El tercer león tampoco lo pudo conseguir y bajó derrotado. Los animales estaban impacientes y curiosos; si los tres fueron derrotados, ¿Cómo elegirían un rey? En este momento, un águila, grande en edad y en sabiduría, pidió la palabra: ¡Yo sé quien debe ser el rey! Todos los animales hicieron silencio y la miraron con gran expectativa. ¿Cómo? Preguntaron todos. Es simple, dijo el águila. Yo estaba volando bien cerca de ellos y cuando volvían derrotados en su escalada por la Montaña Difícil escuché lo que cada uno dijo a la Montaña.

El primer león dijo: ¡Montaña, me has vencido! El segundo león dijo: ¡Montaña, me has vencido! El tercer león dijo: ¡Montaña, me has vencido, por ahora! Pero ya llegaste a tu tamaño final y yo todavía estoy creciendo. La diferencia, completó el águila, es que el tercer león tuvo una actitud de vencedor cuando sintió la derrota en aquel momento, pero no desistió y quien piensa así, es mas grande que su problema: él es el rey de si mismo, está preparado para ser rey de los demás. Los animales aplaudieron entusiasmadamente al tercer león que fue coronado El Rey de los animales. 

Y colorin colorado.....

domingo, 24 de enero de 2016

CUENTO RISUEÑO

EL ÁRBOL DE LAS RISAS. Mariana Ramos. Buenos Aires
Hace muchos años existía un famoso pueblito, alejado de la ciudad, llamado Glabilú . En el medio de la única placita que tenía, había un árbol, con hojas grandes, chicas, medianas, verdes, rojas, amarillas, celestes y muchos colores más. No sólo era hermoso, sino que regalaba sonrisas a toda la gente.

Cada vez que alguien se sentía un poquito triste, se iba hasta la plaza, se acercaba al árbol y automáticamente se empezaba a reír. Para los chicos, Risitas, que así lo llamaban a su árbol, era un amigo más. Esperaban ansiosos que llegara la tarde para poder ir a jugar junto a él. Se trepaban en sus ramas, le cantaban canciones, se divertían mucho. Una noche, el Señor Gogó, que era del pueblito vecino, fue hasta la placita. Miró para todos lado, se fijo que no hubiese nadie, y se acerco al árbol en puntitas de pie. Era un hombre muy malo y serio, y no le gustaba que sus vecinos siempre estuvieran alegres. Entonces, empezó a arrancarle las coloridas hojas a Risitas y a patearle su tronco ¡con mucha bronca!. El pobre árbol empezó a reír cada vez menos... hasta dejarlo de hacer por completo. Y cuando lo hizo, el Señor Gogó se fue satisfecho a su pueblo.

A la mañana siguiente el árbol amaneció enfermo, casi muerto. La gente se puso muy triste cuando lo vio, y la risa desapareció de sus caras. Entre ellos se miraban y se preguntaban: ¿qué le habrá pasado? ¿quién lo lastimó?. Se pusieron a juntar sus hojitas, a cuidarlo, a regarlo, pero Risitas seguía igual. Hasta que un día, decidieron que la forma para curarlo era darle lo mismo que el siempre les dio a ellos: RISAS. Se juntaron todos, hicieron una ronda alrededor del árbol, se agarraron de las manos y empezaron a reír. Y rieron cada vez más fuerte, tan fuerte que hasta la tierra comenzó a vibrar. Risitas empezó a tomar vida, le volvieron a salir sus coloridas hojas y con ellas, su alegría. Empezó riéndose bajito, casi no se lo oía, pero terminó riéndose tan alto que hasta contagió al Sol. Comenzaron a crecer muchas y muchas flores a su alrededor y se formó un arco iris, el más bello que habían visto en toda su vida.

La risa empezó a contagiar a los pueblos vecinos y llegó hasta la casa del Señor Gogó, y sin darse cuenta, de sus labios, comenzaron a salir risas. 

Y colorín, colorado....

sábado, 16 de enero de 2016

CUENTO MATRIMONIAL

UNA BODA DE HADAS. Rinconcito Mágico

En un pequeño pueblecito entre montañas llamado Rainbow apareció un buen día una niñita abandonada junto al río. Envuelta en una manta de flores tiritaba de frío, cuando la encontró un hombre con fama de hechicero que andaba buscando hierbas medicinales.

Muy contento, la llevó a su hogar y decidió criarla como hija propia. La llamó Vida. La niña creció y ante los ojos de todo el mundo parecía un ser especial porque sus juegos favoritos eran cuidar las plantas y los árboles: Semilla que sembraba, semilla que se convertía en los más hermosos frutos. Decía la gente que seguro que era algo bruja aunque parecía un hada.

Este era otro de sus juegos favoritos: La danza de las hadas en el bosque o en el prado. Todos los niños querían acompañarla siempre en sus aventuras porque todas tenían algo mágico. También le gustaba bordar sus vestidos con motivos florales y siempre resultaba ser la más guapa allá donde iba.

Pero Vida no era completamente feliz. Tenía muchos aspirantes a su mano y, como no estaba enamorada de ninguno, les puso una prueba y aquel que la superara se convertiría en su esposo. "SÓLO SE CASARÍA CON EL HOMBRE QUE PUDIERA DECIRLE CUÁL ERA SU ORIGEN"

Pasó el tiempo...Todos preguntaban aquí y allá intentando conocer quiénes habían sido sus padres y por qué la abandonaron...pero sin resultado. Un día caminó muy triste y pensativa hasta llegar al bosque: "¡Sssshhh, sshhh...!", oyó un susurro que la llamaba.

¡Qué susto se llevó! Arriba en un árbol había un ser bellísimo y con alas... "¡Sube hasta aquí, Hija de la Vida!" "¿Me conoces?", preguntó la joven muy sorprendida. "¡Claro, eres la hija del amor de un hada por un hombre! Ella perdió sus alas cuando se casó con él. Fueron desterrados, pero vivieron muy felices hasta que un día hubo un incendio en el bosque y tuvieron que huir de las llamas; supimos que ellos habían muerto y que tú fuiste recogida por un mago que te crió. El hada reina pensó que sería lo mejor para ti!".

Vida se sintió muy feliz y triste al saber que sus padres ya no vivían. El joven, llamado Hart, la llevó a conocer a las hadas. El amor había nacido en ellos y esta vez la alegría fue general: Se fue a vivir al mundo de las hadas y, de vez en cuando, bajaba al pueblo para ver y ayudar a su padre a curar a la gente. Su boda fue sonada porque en pleno invierno todo floreció. La gente hablaba de milagro...pero la naturaleza quiso hacer un regalo a aquellos seres tan llenos de Amor. El baile y la fiesta duraron toda la primavera. Dice la gente que en las noches claras se puede ver la danza de los enamorados.

Y Colorín Colorado